El principio es sencillo:
El 80% del coste de la formación lo paga la empresa de transporte, el 20% el conductor.
Es una versión moderna de la «inversión en el empleado», que se ha vuelto especialmente
popular entre los transportistas europeos que sufren escasez de conductores
C+E.
En esencia, tienes la oportunidad de entrar en la profesión de forma rápida, legal y sin grandes gastos.
Y el dinero invertido se recupera ya del primer salario.
El coste se calcula individualmente y depende de varios factores:
- qué documentos ya tienes;
- cuándo obtuviste la categoría C;
- qué tipo de curso necesitas: corto o largo;
- el formato de formación elegido.



